“El cooperativismo planteó la inconstitucionalidad de la medida y logró un avance”
(Ansol).- En el marco del Pre Congreso Argentino de Cooperativas realizado en Bahía Blanca, el titular de la Federación Argentina de Cooperativas de Consumo (FACC), Rubén Masón, detalló el proceso que atravesaron las cooperativas frente a la Reforma Impositiva que se debatió en la Legislatura bonaerense el mes pasado. Tras acuerdos con las fuerzas con representación parlamentaria, los artículos que afectaban de manera directa a las empresas cooperativas fueron descartados.
En un primer momento, la iniciativa incluía la derogación de la no-sujeción en el Impuesto sobre los Ingresos Brutos de las operaciones entre las cooperativas y sus asociados. Finalmente, quedaron afuera de la reforma y el sector celebró la medida.
-Finalmente, los cuatro artículos que afectaban al movimiento cooperativo fueron extraídos del proyecto de Ley que había presentado el Ejecutivo de la provincia de Buenos Aires, ¿Qué hubiese significado la sanción de la normativa con esos apartados?
-Hubiera significado un mal para el presente y para el futuro ya que el perjuicio inmediato se iba a dar en el caso de las cooperativas de ventas al por menor. Y no es solamente la Cooperativa Obrera, que podría llegar a representar unos 40 millones de pesos de aporte, sino también afectaría a las agrarias y de trabajo. Eso significaría el 2 por ciento de los 2.860 millones que implican el impuestazo de (Daniel) Scioli. El tema era un vuelto para la Provincia pero se evidenció que había una decisión política de frenar el desarrollo del cooperativismo de consumo, de los consumidores organizados cooperativamente, que poco a poco van avanzando en Buenos Aires.
-¿Y en el futuro, que hubiese implicado?
La iniciativa de derogar la no-sujeción de las cooperativas y convertirla en una exención (una liberalidad y no un reconocimiento de la naturaleza de las cooperativas) implicaría que a fin de año además de las cooperativas de ventas al por menor, todas las restantes quedarían sujetas a la modificación. Entonces, lo establecido en la Constitución Nacional terminaría siendo letra muerta.
-¿Considera que en algún momento se va a producir un nuevo intento por aplicar los artículos que afectaban a las cooperativas?
-Mi evaluación es que sí y que frente a aquello el movimiento cooperativo debe reafirmar la naturaleza del acto cooperativo porque tiene sustento constitucional y al mismo tiempo no debe ser ciego y ver que la Provincia está en una situación deficitaria catastrófica. Evidentemente, debemos hacer soporte al desenvolvimiento de la Provincia, especialmente, financiando aquellos programas que tiendan a fomentar el desarrollo de la Economía Solidaria. Es decir, debemos hacer un aporte para aliviar a la Provincia de la carga financiera que le representan sus acciones de apoyo al movimiento solidario. Hablamos de reciprocidad.
-Volviendo a la actualidad, ¿Cuál es el panorama del cooperativismo de consumo? -Hoy el mercado de consumo se encuentra altamente concentrado y extranjerizado, hablo también de las cadenas de mercados chinos. Para luchar contra la concentración debemos actuar con pequeñas experiencias de cooperativas de compra, planificar con el Estado, del cual debemos ser socios porque nos une la búsqueda del bienestar. No debe ser socio de las grandes cadenas con afán de lucro, sino de las que surgen del pueblo organizado. Entonces, el futuro está ligado a una alianza estratégica con el Estado en tanto éste quiera desarrollar el cooperativismo entre los consumidores y tomarlo como una posibilidad para que los productores lleguen a las góndolas de forma más directa.
Debe armarse un entramado entre las cooperativas a través de un plan de desarrollo que no sólo incluya a las de consumo sino que también a las de servicios, para que puedan integrarse a una gran organización. El proyecto se enmarcaría en las de consumo, involucrar a las de servicio de cada localidad y hasta llegar a las de trabajo para producir.